Nuestros hijos no necesitan padres perfectos … necesitan papás reales: Que se equivoquen, pero que abracen
. Que no siempre tengan respuestas, pero que nunca dejen de estar.
Cuando estamos presentes, conectamos no sólo con nuestro cuerpo, sino también con el corazón. Sólo así, un niño aprende a confiar, a sentirse suficiente, a creer que puede
.
Nuestra presencia forma su manera de amar, de sentirse seguros en el mundo
y de mirarse con ternura cuando se equivocan.
Lo más importante es ESTAR.
¿Qué crees que más necesita tu hijo de ti en cada etapa?
Te leo en los comentarios ![]()
![]()