Las funciones ejecutivas nos ayudan a organizar, planificar, regular emociones y completar tareas diarias.
Cuando no están apoyadas como necesitan, pueden aparecer desafĂos como:
 Olvidar instrucciones o perder el hilo (memoria de trabajo).
 Reaccionar sin pensar o interrumpir (control inhibitorio).
 Rigidez ante cambios o frustración fácil (flexibilidad cognitiva).
 Dificultad para planificar y organizar pasos.
 Sensación constante de caos o desorden.
 Saber qué hacer… pero no lograr empezar.
 Dificultad para regular emociones en el momento.
 No es flojera.
 No es desobediencia.
 No es falta de interés.
Las funciones ejecutivas no fallan:
 se desarrollan, se potencian y se acompañan.
Comprenderlas cambia la forma en que miramos las conductas… y abre caminos más respetuosos ![]()