No le debes nada al Año Nuevo. No tienes que “reinventarte”, ni “ser más productivo”, ni “lograr todo en 12 meses”.
El año nuevo puede ser solo un recordatorio de algo simple: RECONOCER, AGRADECER Y ACCIONAR. Es algo que se habita, se siente y se vive.
Continuar un nuevo año cansados, dopados, desconectados y produciendo sin parar; sólo generará los mismos ineficientes resultados
.
Este año nuevo, quizá los (anti) propósitos podrían ser:
Vivir más lento.
Comprar menos.
Escuchar tu cuerpo.
Desobedecer la prisa.
Soltar la autoexigencia, que se disfraza de motivación, pero termina exprimiéndote.
Comparte en los comentarios
qué otros (anti) propósitos se te ocurren a ti ![]()
![]()